Palabras de la Embajadora Patricia Espinosa Cantellano, Secretaria de Relaciones Exteriores, en la ceremonia de despedida del buque "Tarasco", que partió hacia Puerto Príncipe llevando ayuda provista por México a Haití
Martes 26 de Enero  |Discurso #008 | Veracruz, Veracruz
C. Almirante [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor], José de Jesús Marte Camarena Zepeda, Comandante de la Fuerza Naval del Golfo.

Lic. Cecilia Landerreche Gómez Morín, Presidenta del Sistema Nacional del Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Lic. Daniel Goñi Díaz, Presidente Nacional de la Cruz Roja Mexicana.

C. Vicealmirante [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor] Sergio Javier Lara Montellano, Comandante de la Tercera Zona Naval.

Lic. Laura Gurza Jaidart, Titular de la Unidad de Coordinación General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación.

Dr. John Gurutz Rementeria Sempé, Presidente Municipal de Veracruz.

C. General de Brigada [Diplomado de Estado Mayor] Germán Castillo Rizo, Jefe del Estado Mayor de la VI Región Militar.

C. Ing. Juan Ignacio Fernández Carbajal, Director General de la Administración Portuaria Integral de Veracruz.

Capitán de Altura Enrique Casarrubias García, Capitán de Puerto de Veracruz.

Capitán de Fragata [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor]. Cuauhtémoc Urrea Urias, Comandante del Buque Auxiliar de Transporte ARM “TARASCO” (ATR-03).

Señoras y Señores:

La atención a nuestros hermanos haitianos y a los mexicanos que se encontraban en esa nación al momento del sismo ha sido, es y seguirá siendo una prioridad para México.

Nuestros hermanos de Haití cuentan con nuestra solidaridad, con la generosidad mexicana que no se ha hecho esperar y de la que este buque es testimonio elocuente.

De la misma manera, nuestros ciudadanos en ese país y sus familias aquí han contado y contarán con todo el apoyo posible en estos momentos difíciles. Hoy son catorce, según los registros que tenemos, los mexicanos aún no ubicados, y estamos haciendo todo para encontrarlos.

En la pasada Conferencia en Montreal, varios Ministros de Relaciones Exteriores y representantes de los principales organismos internacionales nos reunimos con el Primer Ministro de Haití para reiterar nuestro firme compromiso con el pueblo haitiano. Decidimos apoyarlo no sólo en esta fase, la fase de emergencia, sino extender nuestra ayuda a esa nación para acompañarla en sus esfuerzos para recuperarse de la terrible catástrofe que la azotó y por la cual hoy sufre.

En esa reunión pudimos constatar que la asistencia ha fluido en forma muy generosa de todos los rincones del mundo. Y, pese a la complejidad derivada de la gran destrucción en la infraestructura del país, la distribución de la ayuda internacional ha mejorado en forma continua.

Sin embargo, también se reconoció que la asistencia sigue sin ser suficiente por la enormidad de la destrucción que el terremoto dejó. En lo inmediato continúa siendo prioritaria la atención a necesidades básicas como el agua, alimentos y medicamentos. Pero más allá de esta situación de urgencia, Haití necesita del compromiso expreso de la comunidad internacional de que vamos a acompañarlo en su reconstrucción en los próximos años.

Y eso precisamente fuimos a hacer a Montreal, a confirmar que México mantendrá su presencia activamente en los esfuerzos de reconstrucción de largo plazo. Nosotros hemos recibido en situaciones similares el apoyo del mundo, y hoy México tiende su mano amiga, su hombro solidario a nuestros hermanos haitianos. En ese sentido, México anunció ayer su disposición de trabajar en proyectos de largo plazo en materia de vivienda y desarrollo social. Los primeros técnicos de la SEDESOL llegaron a Haití el lunes pasado para iniciar la puesta en marcha de un programa de empleo temporal.

La ayuda otorgada por México a Haití, desde un principio, ha sido significativa y continua. A la fecha hemos enviado un total de 14 aviones –un promedio de uno diario— y dos buques con personal y ayuda. A ellos se une el “Tarasco” que llevará a Haití más de ochocientas toneladas de víveres, medicamentos, agua y material sanitario. Todo ello se suma a los mexicanos, entre rescatistas, médicos y expertos en este tipo de desastres, que han sido enviados para ayudar en estos difíciles momentos al pueblo de Haití.

Los productos que hoy zarpan en el “Tarasco” proceden de la generosidad de miles de mexicanos que con ello se han sumado a los esfuerzos desplegados por el gobierno federal y los gobiernos estatales. La ayuda humanitaria que viaja en este buque es la expresión de la solidaridad de los mexicanos con cada uno de los haitianos que han sufrido la pérdida de algún ser querido o la destrucción de sus hogares. Esta generosidad ha sido tan amplia que el puerto de Coatzacoalcos se habilitará para otros envíos de los bienes que han sido recolectados en todo el país en escuelas, asociaciones o pequeñas y grandes empresas, y que estamos comprometidos a ver que lleguen a Haití y sean entregados a las personas que más lo necesitan.

Quiero destacar la extraordinaria labor, tanto de organizaciones de la sociedad civil como de instituciones gubernamentales, que ha hecho posible responder de manera tan ágil a las necesidades del pueblo haitiano.

La Cruz Roja Mexicana, en primer lugar, ha sido la principal receptora de la ayuda que nuestra sociedad ha volcado espontáneamente a favor de Haití y, con ello, ha hecho honor a su tradición y a su prestigio como una de las más respetadas instituciones civiles de asistencia a la sociedad.

Por supuesto, una vez más los mexicanos hemos podido constatar el profesionalismo, el sentido del deber y la vocación de servicio de nuestras fuerzas armadas, tanto de la Marina Armada de México, como del Ejército y de la Fuerza Aérea, cuyos miembros han sido protagonistas indiscutibles de los esfuerzos mexicanos por llevar ayuda humanitaria a nuestros hermanos haitianos.

Y también expreso un profundo reconocimiento a los numerosos voluntarios que laboran hoy, movidos por un generoso espíritu de altruismo, en condiciones sumamente adversas, para ayudar a quienes más los necesitan. Sé que manifiesto el sentimiento de todos nosotros al hacer una especial mención de los rescatistas mexicanos que se han distinguido por sus infatigables esfuerzos por rescatar a quienes quedaron sepultados por los escombros.

La ayuda que México ha llevado – y que seguirá llevando – a Haití es resultado de una labor de equipo, de los esfuerzos de numerosas personas, lo mismo del servicio público que de la sociedad civil o el sector privado. Todas ellas, al igual que quienes hoy zarpan en el “Tarasco” con rumbo a Puerto Príncipe, conforman un grupo de valiosos mexicanos que, con sus acciones, muestran algo de lo mejor de nuestra gente: su profundo sentido de humanidad y su solidaridad.

Los dos buques que pronto zarparán hacia Haití continuarán llevando la ayuda recabada a lo largo del país. Esas embarcaciones también transportarán bienes que han sido donados por otros países, como Tailandia y Australia, que han unido sus esfuerzos con México para contribuir a resolver esta situación de urgencia y a la pronta recuperación de esta nación caribeña.

La atención a las necesidades del pueblo haitiano, nuestro apoyo total al gobierno de esa nación para que pueda iniciar las labores de reconstrucción, continuará. Haití seguirá recibiendo todo el apoyo que México y los mexicanos estemos en posibilidad de ofrecer.

El apoyo de México permanecerá vigente hasta que Haití recupere la senda del desarrollo. Los mexicanos entendemos que las crisis y catástrofes no sólo traen destrucción y desolación. Somos un pueblo de optimistas que sacamos fuerza de flaqueza. Y en este espíritu colaboraremos con Haití para sentar las bases de la recuperación de las instituciones democráticas y del desarrollo económico y social de este país en el largo plazo y apoyarlo para que supere esta prueba.
 
 
 










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