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C. Almirante [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor], José de
Jesús Marte Camarena Zepeda, Comandante de la Fuerza Naval del
Golfo.
Lic. Cecilia Landerreche Gómez Morín, Presidenta del Sistema
Nacional del Desarrollo Integral de la Familia (DIF).
Lic. Daniel Goñi Díaz, Presidente Nacional de la Cruz Roja Mexicana.
C. Vicealmirante [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor] Sergio
Javier Lara Montellano, Comandante de la Tercera Zona Naval.
Lic. Laura Gurza Jaidart, Titular de la Unidad de Coordinación
General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación.
Dr. John Gurutz Rementeria Sempé, Presidente Municipal de Veracruz.
C. General de Brigada [Diplomado de Estado Mayor] Germán Castillo
Rizo, Jefe del Estado Mayor de la VI Región Militar.
C. Ing. Juan Ignacio Fernández Carbajal, Director General de la
Administración Portuaria Integral de Veracruz.
Capitán de Altura Enrique Casarrubias García, Capitán de Puerto de
Veracruz.
Capitán de Fragata [Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor].
Cuauhtémoc Urrea Urias, Comandante del Buque Auxiliar de Transporte
ARM “TARASCO” (ATR-03).
Señoras y Señores:
La atención a nuestros hermanos haitianos y a los mexicanos que se
encontraban en esa nación al momento del sismo ha sido, es y seguirá
siendo una prioridad para México.
Nuestros hermanos de Haití cuentan con nuestra solidaridad, con la
generosidad mexicana que no se ha hecho esperar y de la que este
buque es testimonio elocuente.
De la misma manera, nuestros ciudadanos en ese país y sus familias
aquí han contado y contarán con todo el apoyo posible en estos
momentos difíciles. Hoy son catorce, según los registros que
tenemos, los mexicanos aún no ubicados, y estamos haciendo todo para
encontrarlos.
En la pasada Conferencia en Montreal, varios Ministros de Relaciones
Exteriores y representantes de los principales organismos
internacionales nos reunimos con el Primer Ministro de Haití para
reiterar nuestro firme compromiso con el pueblo haitiano. Decidimos
apoyarlo no sólo en esta fase, la fase de emergencia, sino extender
nuestra ayuda a esa nación para acompañarla en sus esfuerzos para
recuperarse de la terrible catástrofe que la azotó y por la cual hoy
sufre.
En esa reunión pudimos constatar que la asistencia ha fluido en
forma muy generosa de todos los rincones del mundo. Y, pese a la
complejidad derivada de la gran destrucción en la infraestructura
del país, la distribución de la ayuda internacional ha mejorado en
forma continua.
Sin embargo, también se reconoció que la asistencia sigue sin ser
suficiente por la enormidad de la destrucción que el terremoto dejó.
En lo inmediato continúa siendo prioritaria la atención a
necesidades básicas como el agua, alimentos y medicamentos. Pero más
allá de esta situación de urgencia, Haití necesita del compromiso
expreso de la comunidad internacional de que vamos a acompañarlo en
su reconstrucción en los próximos años.
Y eso precisamente fuimos a hacer a Montreal, a confirmar que México
mantendrá su presencia activamente en los esfuerzos de
reconstrucción de largo plazo. Nosotros hemos recibido en
situaciones similares el apoyo del mundo, y hoy México tiende su
mano amiga, su hombro solidario a nuestros hermanos haitianos. En
ese sentido, México anunció ayer su disposición de trabajar en
proyectos de largo plazo en materia de vivienda y desarrollo social.
Los primeros técnicos de la SEDESOL llegaron a Haití el lunes pasado
para iniciar la puesta en marcha de un programa de empleo temporal.
La ayuda otorgada por México a Haití, desde un principio, ha sido
significativa y continua. A la fecha hemos enviado un total de 14
aviones –un promedio de uno diario— y dos buques con personal y
ayuda. A ellos se une el “Tarasco” que llevará a Haití más de
ochocientas toneladas de víveres, medicamentos, agua y material
sanitario. Todo ello se suma a los mexicanos, entre rescatistas,
médicos y expertos en este tipo de desastres, que han sido enviados
para ayudar en estos difíciles momentos al pueblo de Haití.
Los productos que hoy zarpan en el “Tarasco” proceden de la
generosidad de miles de mexicanos que con ello se han sumado a los
esfuerzos desplegados por el gobierno federal y los gobiernos
estatales. La ayuda humanitaria que viaja en este buque es la
expresión de la solidaridad de los mexicanos con cada uno de los
haitianos que han sufrido la pérdida de algún ser querido o la
destrucción de sus hogares. Esta generosidad ha sido tan amplia que
el puerto de Coatzacoalcos se habilitará para otros envíos de los
bienes que han sido recolectados en todo el país en escuelas,
asociaciones o pequeñas y grandes empresas, y que estamos
comprometidos a ver que lleguen a Haití y sean entregados a las
personas que más lo necesitan.
Quiero destacar la extraordinaria labor, tanto de organizaciones de
la sociedad civil como de instituciones gubernamentales, que ha
hecho posible responder de manera tan ágil a las necesidades del
pueblo haitiano.
La Cruz Roja Mexicana, en primer lugar, ha sido la principal
receptora de la ayuda que nuestra sociedad ha volcado
espontáneamente a favor de Haití y, con ello, ha hecho honor a su
tradición y a su prestigio como una de las más respetadas
instituciones civiles de asistencia a la sociedad.
Por supuesto, una vez más los mexicanos hemos podido constatar el
profesionalismo, el sentido del deber y la vocación de servicio de
nuestras fuerzas armadas, tanto de la Marina Armada de México, como
del Ejército y de la Fuerza Aérea, cuyos miembros han sido
protagonistas indiscutibles de los esfuerzos mexicanos por llevar
ayuda humanitaria a nuestros hermanos haitianos.
Y también expreso un profundo reconocimiento a los numerosos
voluntarios que laboran hoy, movidos por un generoso espíritu de
altruismo, en condiciones sumamente adversas, para ayudar a quienes
más los necesitan. Sé que manifiesto el sentimiento de todos
nosotros al hacer una especial mención de los rescatistas mexicanos
que se han distinguido por sus infatigables esfuerzos por rescatar a
quienes quedaron sepultados por los escombros.
La ayuda que México ha llevado – y que seguirá llevando – a Haití es
resultado de una labor de equipo, de los esfuerzos de numerosas
personas, lo mismo del servicio público que de la sociedad civil o
el sector privado. Todas ellas, al igual que quienes hoy zarpan en
el “Tarasco” con rumbo a Puerto Príncipe, conforman un grupo de
valiosos mexicanos que, con sus acciones, muestran algo de lo mejor
de nuestra gente: su profundo sentido de humanidad y su solidaridad.
Los dos buques que pronto zarparán hacia Haití continuarán llevando
la ayuda recabada a lo largo del país. Esas embarcaciones también
transportarán bienes que han sido donados por otros países, como
Tailandia y Australia, que han unido sus esfuerzos con México para
contribuir a resolver esta situación de urgencia y a la pronta
recuperación de esta nación caribeña.
La atención a las necesidades del pueblo haitiano, nuestro apoyo
total al gobierno de esa nación para que pueda iniciar las labores
de reconstrucción, continuará. Haití seguirá recibiendo todo el
apoyo que México y los mexicanos estemos en posibilidad de ofrecer.
El apoyo de México permanecerá vigente hasta que Haití recupere la
senda del desarrollo. Los mexicanos entendemos que las crisis y
catástrofes no sólo traen destrucción y desolación. Somos un pueblo
de optimistas que sacamos fuerza de flaqueza. Y en este espíritu
colaboraremos con Haití para sentar las bases de la recuperación de
las instituciones democráticas y del desarrollo económico y social
de este país en el largo plazo y apoyarlo para que supere esta
prueba.
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