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México en la OEA
Desde la adopción de la Carta de la OEA, México ha realizado una contribución fundamental a la Organización de los Estados Americanos, buscando el fortalecimiento de su papel central en la región al ser el único organismo regional de carácter permanente en el que participan las naciones de las Américas. México ha participado de manera constructiva brindando su apoyo a la OEA y buscando en el marco de la Carta de la Organización el desarrollo de normas, instituciones y valores comunes, que en muchos casos han resultado aportaciones significativas al derecho internacional y a la agenda hemisférica. En este escenario México ha desplegado un multilateralismo regional que le ha permitido asumir un papel preponderante en la región. Con una concepción amplia y un enfoque constructivo, México ha apoyado la consolidación de una visión compartida por todos los países en favor de una agenda integral. En la misma se incorpora la defensa y promoción de la democracia en el continente, en particular mediante la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, la vigencia de los derechos humanos, la cooperación para el desarrollo integral y la promoción del concepto de seguridad multidimensional. Asimismo, el gobierno mexicano ha promovido en la OEA la inclusión y la atención especial a la situación de los grupos vulnerables, como los pueblos indígenas y los migrantes; así como la incorporación de la perspectiva de género. Igualmente, en consonancia con las prioridades domésticas, nuestro país otorga especial atención a la lucha contra el narcotráfico, la delincuencia organizada trasnacional y la corrupción; a la cooperación para el desarrollo integral y a la lucha contra la pobreza; a la protección del medio ambiente, todos ellos temas que conforman la diversa agenda hemisférica que se desahoga en los diversos órganos, organismos y entidades de la OEA. Por otra parte, México ha contribuido de manera constructiva a promover el papel de la OEA en la solución pacífica de controversias, tanto entre los países de la región, como en conflictos internos, cuando los propios Estados han solicitado la ayuda de la Organización. México también ha favorecido una mayor participación de los diversos actores sociales, en particular de las organizaciones de la sociedad civil, buscando que a través de la Organización se dé una respuesta a las expectativas de los pueblos de la región. Además, el gobierno mexicano ha visto en las Cumbres de las Américas una oportunidad para nutrir la agenda interamericana y lograr compromisos al más alto nivel que puedan ser ejecutados en el marco y con el apoyo de la OEA. En conclusión, la activa participación de México en este foro regional demuestra la prioridad que concede nuestro país al Hemisferio y a la Organización de los Estados Americanos, buscando la manera de lograr resultados tangibles en beneficio de los pueblos de las Américas. El papel de México en el organismo Desde su fundación en 1948, México percibió a la OEA como un valioso foro multilateral en la región para hacer valer los intereses latinoamericanos en el contexto de la Guerra Fría, así como para defender los principios básicos de convivencia y para proyectar nuestros legítimos intereses nacionales. Entre 1948 y 1970, México fue defensor de posiciones nacionales que ayudaron a consolidar nuestro proyecto de nación. Los casos de Guatemala, Cuba y República Dominicana, fueron los más emblemáticos que marcaron el liderazgo de México en la OEA, actuación notoria que le valió influencia y respeto internacional. Bajo una línea de acción apegada al derecho internacional, a los propósitos de la Carta de la OEA y respetando los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, en 1954 México se opuso a una resolución condenatoria del gobierno guatemalteco de Jacobo Arbenz, depuesto por un golpe de Estado en ese año. El caso de la exclusión de Cuba de la OEA en 1962 y posteriormente la aplicación de sanciones en contra del gobierno revolucionario, representaron sin duda el punto más crítico de la historia de la Organización. México se abstuvo de votar la resolución que excluyó a Cuba de la OEA. En 1964 los Cancilleres de los Estados miembros aprobaron una resolución en el sentido de que todos los países miembros de la OEA deberían romper relaciones con Cuba. México votó en contra de esa medida juzgándola atentatoria de la soberanía de los Estados y fue el único país que se abstuvo de acatarla. En 1965, con motivo de la crisis en República Dominicana, México votó en contra de una resolución que creara una fuerza de paz e introdujo un proyecto de resolución –y otro similar en la ONU- para la salida de las fuerzas militares expedicionarias. A partir de 1970, México comenzó a tener una actitud más propositiva en el organismo, impulsando los temas vinculados con el desarrollo, con la mujer, con los trabajadores migratorios y sus familias, y reiterando su rechazo a medidas unilaterales y a la aplicación extraterritorial de las leyes nacionales. En los años ochenta, al margen de la OEA México fue uno de los principales promotores de creación de mecanismos regionales que fueran efectivos para salvaguardar la paz y seguridad regionales. Fue el caso del Grupo de Contadora, del Grupo de Río y del Grupo de los Tres. En esa época, México fue uno de los países que impulsaron las reformas de la OEA contenidos en los protocolos de Cartagena y de Managua. En los noventa México apoyó decididamente el proceso de democratización del continente y en 1998 culminó su adhesión al sistema interamericano de derechos humanos al aceptar la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En la última década, México ha otorgado un papel preponderante a las cuestiones de seguridad. Por ello albergó la Conferencia Especial de Seguridad en 2003 en la cual se adoptó la Declaración sobre Seguridad en las Américas, documento que continúa siendo la referencia básica en la materia en el continente. En la actualidad se han generado tensiones entre algunos Estados miembros de la OEA relacionadas con temas políticos, limítrofes o vinculados a la acción de nacionales relacionados con la delincuencia organizada trasnacional, especialmente el narcotráfico y sus delitos conexos, ámbito en el cual México ha liderado diversos aspectos de la colaboración hemisférica. La diplomacia mexicana seguirá privilegiando el diálogo constructivo dentro de la Organización por encima de la confrontación, la exclusión y la condena, para poder proyectar sus intereses y consolidar su influencia en relación con el tamaño de su territorio, de su población y con las exigencias de las aspiraciones nacionales. Misión Permanente de México ante la OEA México mantiene una Misión Permanente ante la Organización de Estados Americanos desde su fundación. Los Representantes Permanentes de México ante la OEA han sido los siguientes Embajadores:
La positiva contribución de México al cumplimiento de los propósitos de la OEA se sustenta en nuestros principios de política exterior y en el peso que nuestro país ha tenido en la historia del continente americano. La protección de los derechos humanos; la promoción y el fortalecimiento de la democracia; la lucha conjunta contra el narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción; la cooperación para el desarrollo integral y la lucha contra la pobreza; así como el fortalecimiento de la seguridad hemisférica, son algunos de los temas a los que México otorga la más alta importancia y en los que ha impreso con mayor relieve su sello particular a la Organización. |
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| Última actualización el Jueves, 05 de Julio de 2012 15:55 |
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